Dra. Anita Arenas: “Durante mucho tiempo ha sido invisibilizada la labor y los enormes aportes que las mujeres han realizado en el desarrollo de la ciencia global”

by Lorenzo Palma

Nacida en el Valle de Colchagua, en Chile, Anita Arenas Miranda, vivió gran parte de su niñez recorriendo la zona central. El campo y casas antiguas fueron su lugar de juegos, descubrimientos y maravillarse por la naturaleza, lo que despertó su curiosidad científica a temprana edad.

En los patios de esa antigua casa en su natal San Fernando, los “líquenes” fueron los que le llamaron profundamente su atención. Nada menos que un organismo simbiótico, que surge de la unión de un hongo, y al menos, un organismo fotosintético. Ella nunca olvidará que su curiosidad fue alimentada por sus hermanos, quienes le regalaron sus primeros libros sobre el origen del hombre y la vida en la tierra, los cuales le volaron la cabeza y la hicieron acercarse al mundo de la investigación científica.

De los líquenes y jugar tardes completas al aire libre, llegó el tiempo de entrar a la universidad y su decisión fue estudiar bioquímica, carrera universitaria que cursó en la Universidad de Santiago de Chile (USACH), para posteriormente realizar su doctorado en Ciencias Biológicas de en la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Para la actual doctora, su motivación está en tener la oportunidad de mover día a día un poco más la barrera del conocimiento, es algo que realmente le fascina; pero no solo eso. Para la Dra. Arenas, entender cómo funcionan los sistemas biológicos, es un desafío constante.

De desafíos la investigadora de la Universidad Austral de Chile e Investigadora Adjunta del Instituto de Biología Integrativa (iBio), reconoce que las plantas, como principal objeto de interés científico son cautivadores. Para ella, que tengan millones de años de evolución, que sean sésiles, y sean altamente preparadas para enfrentar un medio ambiente cambiante, requiere toda su atención, y es necesario entender cuáles son sus bases moleculares y fisiológicas de ellas para comprender las distintas adaptaciones que tienen. Otro desafío personal y colaborativo, de resultar posible, es que pueda utilizar el conocimiento generado en aplicaciones con potencial biotecnológico, para mejorar la calidad de vida de las personas.

La Dra. Anita Arenas, es parte de la Red de Investigadoras e investigadores (Redl), el cual ella lo define como un espacio de apoyo y fortalecimiento entre investigadoras/es nacionales, que ha contribuido enormemente a promover la equidad de género en todas las áreas de la investigación, así como también a visibilizar las brechas de género existentes y los casos de violencia de género o acoso sobre todo en el ambiente académico.

La ciencia siempre ha sido realizada por investigadores e investigadoras, comenta la Dra. Arenas y agrega, “el problema es que durante mucho tiempo ha sido invisibilizada la labor y los enormes aportes que las mujeres han realizado al desarrollo de la ciencia a nivel global. No creo que esto haya sido solo por una cuestión cultural, es también innegable que para nosotras cuando optamos por la carrera científica, compatibilizar la maternidad y las labores de cuidado familiares asociadas a las mujeres, la pista se nos hace más pesada para avanzar en la carrera científica”.

La investigadora de la Universidad Austral de Chile, cree que es muy valorable que en el último tiempo se esté trabajando para realizar una mayor difusión de las investigaciones lideradas por mujeres y que más mujeres sean investigadoras principales, no obstante, dice, que las brechas de género en la carrera científica y en nuestra sociedad aún persisten.

“Como ejemplo, continúa existiendo una brecha enorme en cuanto a la adjudicación de fondos de investigación para las mujeres, lo que se acentúa aún más al momento de competir por plazas académicas en las universidades nacionales, y esto no es algo que sólo yo digo, esta información está presente en la “Radiografía de género en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación 2020, del Min. de Ciencias”, por lo que hay mucho trabajo aún por hacer para revertir la brecha de género en ciencias. Aún se sienten fuerte, las concesiones que hay que hacer si uno decide ser madre, porque mínimo estarás fuera un año a un año ½ del laboratorio, luego es difícil retomar y la competencia en la carrera científica es feroz”, explicó Anita Arenas.

En el marco del trabajo científico más reciente de la Dra. Arenas, está la investigación en el Instituto Milenio de Biología Integrativa, específicamente en el laboratorio de Nutrición y Genómica de Plantas liderado por el Dr. Javier Canales, también del iBio y la UACh. Ambos están investigando sobre los mecanismos de respuesta a la disponibilidad de azufre durante el desarrollo del trigo.  “Actualmente, estamos trabajando en el procesamiento de los datos del transcriptoma de trigo, tanto de hoja como de raíz, en experimentos de deficiencia de azufre, a partir de los cuales seleccionaremos genes candidatos para la generación de plantas sobre-expresoras en algunos de estos genes en trigo, en las que esperamos evaluar su efecto en el rendimiento y calidad del grano en condiciones de campo”, detalló.

Dra. Francisca Castillo y Dra. Anita Arenas.

Para la científica, un interés especial tiene investigar alimentos clave en el mantenimiento de la seguridad alimentaria mundial, como el caso de los cereales. Manifiesta su preocupación al respecto, por el aumento de la población mundial y la creciente demanda por alimentos que esto genera, y también alerta sobre las consecuencias del cambio climático en estos cultivos. El trigo es uno de esos cereales en los que a focalizado su interés y agrega… “El trigo aporta una de cada 5 calorías que consumimos diariamente los habitantes de la tierra, por lo que es imperativo generar cultivos más resilientes y tolerantes a las adversas condiciones de crecimiento que está imponiendo el cambio climático. Otra área en la que creo es importante ahondar las investigaciones, es en aquellas que buscan incrementar el “valor nutricional de los alimentos”, allí la “biofortificación” de cultivos y frutas es una tremenda herramienta para intentar combatir los problemas de malnutrición de la población, que producto de la pandemia se han acentuado. Chile se presenta al mundo como una potencia agroalimentaria, por lo que esta área debería ser potenciada”.

La doctora en Ciencias Biológicas, destaca que es clave la colaboración y el trabajo en equipo en el mundo de la ciencia. Temas complejos es posible abordarlos de distintas miradas y conocimientos, es así que que ella ha trabajo con el Dr. Daniel Calderini de la Universidad Austral de Chile (UACh), analizando los niveles de termotolerancia en distintas especies de trigo en ensayos de campo y han encontrado que existe una directa relación entre el nivel de ploidía del trigo y el efecto en el rendimiento (particularmente en el peso del grano) producto del estrés por altas temperaturas. También destaca los análisis de las respuestas del transcriptoma de los granos del trigo frente al estrés por altas temperaturas realizado junto al Dr. Canales (UACh-iBIO), con quien identificó un grupo de genes comunes en las tres especies de trigo, que se inducen rápidamente luego del estrés por calor.

Otros temas interesantes de investigación de la Dra. Arenas, son estudios sobre una co-chaperona la “rotamasa” que estaría implicada en conectar al menos uno de los mecanismos primarios de respuesta al estrés por altas temperaturas. Es así, que con el apoyo del Dr. Cristóbal Uauy, realizó una estadía de investigación en el John Innes Center (JIC) de Inglaterra, en donde desarrollaron plantas de trigo editadas genéticamente (CRISPR), en este gen, junto al Dr. Mark Smedley (JIC) y la Dra. Sadiye Hayta (JIC), expertos en transformación de cultivos con los quienes continúan colaborando.  En la actualidad, junto a la Dra. Francisca Castillo (UACh-iBio) como parte de su postdoctorado y la tesista Carla Arriagada (UACh) están caracterizando estas plantas transgénicas, así como también mutantes puntuales en este gen en trigo, con las cuales esperamos prontamente realizar experimentos en condiciones de campo, concluyó.

 

 

 

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