La importancia del suelo, el agua y ciencia cercana a la sociedad en localidades rurales: comuna de Calle Larga

by Lorenzo Palma

A tan solo 75 kilómetros de Santiago Centro, se encuentra la localidad rural de Calle Larga en la Cuenca del Río Aconcagua, Región de Valparaíso, donde investigadores del Instituto Milenio de Biología Integrativa iBio han colaborado con  la comunidad para acercar el conocimiento científico a través de talleres y capacitaciones.

Durante cuatro años pequeños agricultores y dirigentes vecinales han participado de cursos, talleres y charlas para dialogar sobre el monitoreo ambiental y conocer la calidad del su suelo y agua usando herramientas simples y de bajo costo. Se trata de una iniciativa colaborativa entre Instituto Milenio de Biología Integrativa iBio y PRODESAL de Calle Larga para promover el acceso a la ciencia y sus herramientas en beneficio de las comunidades y el medio ambiente.

El uso intensivo y prolongado de fertilizantes causa contaminación por exceso de nutrientes de las aguas subterráneas y superficiales. Esto contribuye a la proliferación de algas y microorganismos que desequilibran los procesos naturales y reducen la biodiversidad de esas aguas. Se ha determinado que las plantas solo pueden absorber entre 30 a 50% de los fertilizantes químicos que se aplican. El resto se pierde en el suelo y desde ahí pasa a las aguas subterráneas. Esta preocupación, llevó a Prodesal y a los investigadores del iBio a elaborar una iniciativa de apoyo y vinculación con agricultores de Calle Larga.

El proyecto partió en 2017 bajo el nombre ¿Cómo está mi agua? Esta primera etapa fue una invitación a colaborar en una experiencia piloto cuyo objetivo era dialogar y genera conciencia sobre el uso de fertilizantes y la importancia en general del monitoreo del agua. En línea con la visión de iBio sobre la relación ciencia y sociedad, un objetivo importante era dialogar para conocer las inquietudes de la comunidad y desde esa base promover el acceso a la ciencia.

 En el 2018, se inició con una segunda etapa de ¿Cómo está mi agua? que se enfocó en generar experiencias más participativas y experimentar con herramientas simples de monitoreo. La Dra. Maite Salazar, investigadora de iBio recuerda que conversaron con las y los dirigentes sobre el cuidado del agua y realizaron talleres con agricultores y estudiantes, “aquí se aprendió a tomar muestras, evaluar su calidad e interpretar los resultados. Dialogamos sobre la tensión entre los diversos usos del agua en la comuna y las inquietudes de la comunidad. Reflexionamos y ajustamos objetivos”.

En 2019, en respuesta a las inquietudes de los participantes el trabajo se profundizó con el proyecto en ¿Cómo está mi suelo? ampliando nuestra mirada. En esta oportunidad y sumando a la ONG Suelo Sustentable diseñaron y realizaron talleres para conocer la calidad de los suelos usando, siempre usando herramientas simples y de bajo costo. “Usamos metodologías activas para facilitar la participación. Dialogamos sobre sus prácticas agrícolas y los desafíos de la pequeña agricultura”, comenta la Dra. Salazar.

En el 2020, debido a la pandemia tuvieron que suspender los talleres planificados como “Integrando conocimiento sobre el suelo y el agua” y continuar el trabajo de manera virtual. Crearon el sitio https://www.cienciaensociedad.cl/ para compartir las experiencias, aprendizajes y recursos con el público en general. En este sitio se publicó interesado puede encontrar material sobre el monitoreo de agua y suelo que puede apoyar por el cuidado de huertas y medio ambiente.

La voz de APR y junta de vecinos

Gregoria Urbina, es presidente del comité de agua potable (APR) Las Calderas y ha participado de las actividades organizadas por el iBio y PRODESAL de Calle Larga, junto a integrantes del comité. “Nosotros hemos aprendido mucho. Incluso nos sirvió para calcular una mejor tarifa del servicio que ofrecemos. También aprendimos a como tomar muestras de agua para asegurar la calidad de la misma y es un conocimiento importante para nuestros operadores”.

El APR de Las Calderas tiene a la fecha 900 arranques, 200 solicitudes de conexión en espera, pero, por limitaciones de la propia matriz de suministro del agua, es necesario realizar un estudio de viabilidad y cambio de red. “Para nosotros la preocupación de tener agua en calidad y cantidad es permanente. Hasta el momento, no nos hemos quedado sin agua, pero si hemos visto tensiones con productores frutales cercanos a nuestros sitios de captación, que son todos subterráneos”, comentó la dirigente.

Ivonne Muñoz, de la junta de vecinos El Pedrero, ha sido parte de este trabajo realizado en el 2019 y 2020 en el cual participaron dirigentes de distintas JJVV. Ella representa a 60 socios, que corresponden a grupos familiares que suman 300 vecinos. Ivonne destaca que las actividades permitieron que las y los vecinos puedan re-utilizar agua que antes de perdía, como por ejemplo el agua de las lavadoras. Hoy saben cómo se limpia el recurso y lo utilizan en jardines u cultivos de consumo del hogar. “Es un conocimiento que ha permanecido y que es muy útil para nuestro sector que se dedica a los cultivos y el agua siempre es un recurso a considerar”.

Chile y uso de fertilizantes por superficie

Un dato de interés: Chile presenta el mayor uso de fertilizantes por superficie en América Latina. Sin embargo, sabemos poco sobre el impacto que este alto uso tiene en el medio ambiente y la calidad de nuestras aguas a una escala más local” comenta la Dra. Maite Salazar, directora de la iniciativa”.

Los usos de fertilizantes químicos aportan en el rendimiento de los cultivos, pero tienen consecuencias ambientales. A nivel mundial se utilizan más de 181 millones de toneladas, y en primer lugar está el nitrógeno, luego el fósforo y en última ubicación el potasio.

De hecho hace no mucho tiempo, entre 2016 y 2017 una académica de la Universidad Católica del Maule, Dra. María Teresa Muñoz realizó un estudio evaluando las concentraciones de diversos compuestos químicos a través de la orina en jóvenes de la Región del Maule. Los resultados fueron analizados en Estados Unidos y sus resultados revelaron la presencia de p-nitrofenol, un metabolito organofosforado asociado al plaguicida metil paratión, y el nitrobenceno.

Uno de estos compuestos (metil paratión) está prohibido su uso en Chile desde 1998 por resolución del SAG. En el caso del nitrobenceno, el cual es un compuesto considerado como canceroso por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, su regulación está determinada bajo el Decreto Supremo N°594, donde en el artículo N°66 se describen los límites permisibles de las concentraciones. Queda la duda de qué ocurriría si este tipo de estudios se aplicaran de manera sistemática en todo Chile.

 

 

 

 

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