Nueva investigadora iBio es especialista en modelos matemáticos y circuitos de regulación génica

by Lorenzo Palma

Académica y líder de grupo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y nueva Investigadora Adjunta del Instituto Milenio de Biología Integrativa, la doctora Mariana Gómez Schiavon.

Desde joven, antes del pregrado, participó de todos los espacios que aprendizaje de ciencia y matemáticas y nunca dejó de lado ese ámbito del conocimiento. De hecho, en 2004 y siendo la única mujer, obtuvo el primer lugar en la fase Nacional de la XVIII Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM), representante del estado de Morelos.

 “A mí siempre me gustó la ciencia, desde muy pequeña. Siempre me interesó saber cómo el cuerpo funcionaba. Me pareció interesante entender cómo funcionan las cosas. Incluso pensaba con ser neurocirujana, pero lo dejé de lado, cuando me di cuenta que los neurocirujanos, en su mayoría, no se dedican a entender cómo funciona el cerebro; y además se abrió una posibilidad de estudio que unía la biología y la matemática”, recuerda la Dra. Gómez Schiavon.

La Dra. Gómez es parte de la tercera generación de la licenciatura en Ciencias Genómicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, carrera universitaria de la cual terminó con honores y, donde conoció la biología de sistemas, lo que le fascinó, ya que es una mirada interdisciplinaria de los procesos biológicos, donde interactúan distintos elementos, internos y externos, y éstos se transforman en un sistema matemático. Fue entonces en sus estudios de pregrado que consolidó la pasión de relacionar las matemáticas con la biología, área donde tiene vasta experiencia, incluso, donde plantea nuevos modelos teóricos.

Sus estudios de postgrados son de Magíster en Ingeniería y Física Biomédica, los que cursó en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (CINVESTAV), Campus Monterrey, en México, donde también es oriunda. Ella en el magíster desarrolló un modelo del circuito de regulación del operón de triptofonasa en Echerichia coli para entender mejor el papel de la biestabilidad (la coexistencia de dos fenotipos estables dependientes de la historia celular y los estímulos ambientales) en la regulación del uso de fuentes alternativas de carbono. Luego continuó sus estudios de doctorado en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, sobre Biología Computacional y Bioinformática, donde profundizó en la evolución y utilidad de los sistemas biestables, también conocidos como switches epigenéticos, para lidiar con la incertidumbre ambiental aprovechando la inevitable presencia del ruido bioquímico en los procesos moleculares.

“Conocí la biología de sistemas y eso me fascinó. Ya que se utiliza la lógica matemática para evaluar lo que nosotros entendemos de la biología. Se vuelve sumamente relevante en comprender sistemas más complejos. Cuando hablamos de cosas donde hay muchos componentes que se comunican, nuestra intuición como humanos falla, no somos muy buenos pensando en ese nivel de complejidad. Con los modelos matemáticos lo podemos hacer, sumar variables y evaluar distintos aspectos y luego poner en práctica en laboratorio”

 La investigadora iBio

La Dra. Gómez cuenta que su trabajo en el instituto será aportar con modelos matemáticos de circuitos de regulación génica y análisis de sus propiedades dinámicas. En estos momentos la investigadora se encuentra conociendo a los integrantes del Instituto y sus investigaciones.

Lo primero a realizar en los próximos meses será un taller de modelaje matemático, que permita a los estudiantes de los distintos laboratorios generar sus propios modelos matemáticos de sus sistemas de interés.

Para el taller, la Investigadora Adjunta, Mariana Gómez Schiavon, dice que hay que ver los modelamientos matemáticos como una herramienta muy útil e indispensable, que puede ser un conocimiento que les pueda facilitar los diseños experimentales. “Esto les puede abrir muchas oportunidades, donde podrán construir sus propios modelos, que de seguro les servirá para toda su carrera” comentó.

“Las colaboraciones en el área experimental  es lo que informa cuáles son las preguntas relevantes. La idea es colaborar con los investigadores del iBio justamente para que les sirvan los modelos y para que yo me pueda dar cuenta dónde se necesita más teoría y generar nuevas preguntas, que resultan en nuevos proyectos de investigación” explicó la doctora.

Líder de laboratorio en México

Este año además comenzó un nuevo desafío. Es instructora en el Laboratorio Internacional de Investigación del Genoma Humano, en la UNAM. Se encuentra formando su equipo de trabajo con personal de postgrado, pero, ya cuenta con cuatro estudiantes de pregrado.

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