Ciencia en diversidad en el Día Internacional contra la homofobia, bifobia y transfobia

by Lorenzo Palma

Algo importante que estudia la ciencia es la diversidad. Estudios como los de censos de especies a nivel mundial la valoran y alertan cuando ésta se ve disminuida.

En 2011 se calculó que existen 7,77 millones de especies animales, casi 300 mil especies de plantas y 611 mil especies de hongos. De los reinos anteriores ninguno se encuentra registrado en su totalidad. Es tan ardua la misión, que no se logrará terminar, ya que muchas especies desaparecerán antes de ser identificadas. Los hábitats se van limitando, explotando, y poco a poco, la biodiversidad se hace menos, se simplifica todo. Este es un panorama poco alentador.

El investigador y especialista en patógenos de plantas, Dr. Ariel Herrera, del Instituto Milenio de biología Integrativa (iBio) justamente llama a proteger los equipos diversos en el mundo científico. La diversidad en la ciencia también es muy importante. El investigador del Instituto Milenio, expresa que es necesario es hacer esfuerzos para generar espacios seguros de trabajo para los grupos LGBTIQ+, cuya abreviación significa lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer. El signo “+”  considera a todos los que no se vean representados por el acrónimo y que se identifican con espectros más amplios.

¿Qué relación tendrá lo anterior? Mucha. Hoy 17 de mayo, se recuerda, denuncia y reivindica el Día Internacional contra la Homofobia, la transfobia y la bifobia. Este último concepto hace alusión al miedo u odio hacia las personas bisexuales. El origen de hoy se remonta oficialmente a el 2004, pero fue impulsado 14 años atrás de esa fecha, cuando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1990 dejó de considerar la homosexualidad una enfermedad. Desde ese momento hay muchos avances y respaldos, incluso de la misma ciencia.

La diversidad de género se ha confirmado como un aporte a impulsar descubrimientos científicos. Así lo publicó Mathias Wullum en la más prestigiosa revista científica, Nature en 2018, destacando en este ámbito la importancia de la diversidad de equipos de investigación, diversidad de métodos de investigación y de preguntas de investigación.

Una preocupación que tiene sobre estos temas el investigador de iBio, es que sigue estando subrepresentada las diversidades, ya sea de mujeres, minorías raciales, étnicas, y de la comunidad LGBTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales y queer +). También, explica que no han mejorado los datos sobre la retención de estudiantes LGBTIQ+ en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). En Chile, hace énfasis en la falta de estudios, sobre qué sucede en el mundo científico con los grupos LGBTIQ+ y cómo se incorporan fuera de brechas de género en estos espacios.

“Estos temas me tocan en primera persona. Soy un hombre gay. Afortunadamente he tenido muy buena suerte con los equipos de investigación donde he trabajado. La ciencia sigue siendo en muchos aspectos patriarcal y, además, muy jerárquica. Fechas como la de hoy sirven para visibilizar, para decir que somos parte y estamos presentes, sobre todo para quienes estén pensando en estudiar una carrera STEM o la estén cursando, el mensaje e importancia de difundir estos temas va más allá del resultado científico, es para que no duden en seguir sus planes. Les puedo decir que en este ámbito laboral se pueden encontrar lugares donde trabajar con seguridad y se sigue avanzando al respecto”, comentó Herrera.

Para Ariel, algo importante es que se logren espacios seguros de trabajo. Él los define como, un lugar donde no existan miedos o inseguridades de poder expresar libremente su diversidad.

“En Chile, afortunadamente, a nivel de academia no implica un temor a sufrir violencia física, pero sí sentirse seguro de hablar ciertos temas sin tener que ocultar quien eres por miedo al hostigamiento. Este es el principal desafío de poder desarrollarte como persona. Para producir un buen trabajo en ciencia y en otros aspectos también. Me siento afortunado. He trabajado en grupos de investigación diversos. Por lo general paritarios y donde la disidencia no ha sido un tema que he tenido que ocultar”, dijo.

El especialista en plantas, doctor en Genética y Microbiología de la Universidad Católica de Chile, estudia la defensa de ellas cuando se ven enfrentadas a patógenos, como hongos y bacterias; nos dice que los grupos LGBTIQ+ también se ven atacados por investigadores en espacios más coloquiales, donde se sigue transmitiendo el odio o se refuerza lo mal definido como homofobia. “Comentarios como estos maricones o esa mujer parece hombre, a uno lo enoja, molesta, pero a los más jóvenes les pude provocar cuestionamientos, querer ocultarse. Finalmente causan divisiones, malos desempeños o problemas mucho más serios en los propios afectados”, explicó.

“En el mundo científico existe una larga asimetría de poder, por eso es muy relevante visibilizar estos temas, como las microagresiones o la discriminación directamente. Por eso, mi llamado es a que la comunidad LGBTIQ+ siempre escoja muy bien un lugar donde se sientan cómodos y seguros. Un ambiente seguro es simplemente un ambiente sin odio, donde ninguna de las partes tenga temor, ni tampoco se den por asumidas ciertas cosas. Preguntas personales como si tienen pololo o polola, puede ser el punto de partida para que una persona se sienta insegura muchas veces y mienta sobre su posición” explicó investigador.

“En la ciencia siempre existe una posición asimétrica de poder. Creo que para la comunidad LBGQ+ es importante que escojan un lugar donde se sientan seguros”, enfatizó el Dr. Herrera.

¿Qué faltaría para seguir avanzando?  El científico y miembro de la comunidad LGBTIQ+ dice que falta que avancen en las instituciones ya sea de ciencia y de otros fines que se “pongan las pilas”, ya que los investigadores principales no están obligados a tener una educación en diversidad o disidencias sexuales.

“Si las instituciones pusieran énfasis en ello tendrían que hacerlo. En el caso del mundo gay, seguimos invisibilizados. Los parámetros de género utilizados no distinguen más allá de hombre o mujer, cuando en realidad en las disidencias tenemos claro que el abanico es más grande. El problema es que la disidencia no es algo que se siempre vea a simple vista. Estamos en el closet sin quererlo. Faltan departamentos de género con políticas de inclusión, educar a los trabajadores que participan de las instituciones, centros de investigación, que se sepa qué se puede hacer ambientes seguros para la diversidades o disidencia”.

Cabe recordar que, en 1990 fue cuando un grupo de personas, dejó una categoría y entró a otra. Se visibilizaron millones de personas, que hasta ese entonces se consideraba que tenían patologías, tildados como enfermos. Un paso para valorar la diversidad.

 Hoy el mundo científico sigue abriendo espacios para la comunidad LGBTIQ+, congresos, coloquios y seminarios visibilizan la diversidad tanto de estudios como de los científicos/as que lo desarrollan. Se enfoca su valor, como un eje primordial para el desarrollo del mundo y el conocimiento.

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